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Imagen: Archivo libre de derechos |
Hay personas que son fuego. š„
Pero no el que arrasa, sino el que arde sin quemar.
Ese fuego que no destruye, sino transforma.
Que no impone su calor, pero tampoco se apaga fƔcilmente.
EstĆ”n hechas de brasas lentas, de llamas que saben esperar. šÆ️
š Llegan cuando todo
parece congelado por dentro, y sin prometer nada, te devuelven el pulso.
Descongelan la tristeza, despiertan memorias dormidas, reaniman esperanzas que
ya creĆas cenizas.
Hay fuego en sus palabras,
pero tambiƩn en sus silencios.
Te miran y ardes un poco mƔs en tu propia verdad.
No te salvan,
pero te recuerdan que tú también puedes encenderte.
Que incluso en tus ruinas,
queda leƱa por arder. š²
š„ Son faro en la niebla.
Son fogata en el invierno.
Y si las cuidas, si no las apagas con miedo, pueden acompaƱarte sin consumirte.
Solo darte eso que pocos pueden:
calor sin control, luz sin juicio, presencia sin condiciones.
