Un comienzo cualquiera: El honesto relato de Susana Pàmies sobre la libertad de los 40.

Ilustración de una mujer pensativa sentada en la mesa de una cafetería tomando un té, con la Torre Eiffel visible a través del ventanal.

📸 Imagen: Kalh Grann

Un comienzo cualquiera: El honesto relato de Susana Pàmies sobre la libertad de los 40. 

Hoy en la terraza de un café cualquiera, bebiendo un café con leche como cualquiera, tomando el sol de una mañana cualquiera, he escuchado una conversación cualquiera, que mantenía una mujer cualquiera con un hombre cualquiera.

 Ella decía, y no de cualquier forma, sino de una forma muy graciosa y a la vez contundente. 

-Ojalá me hubiese dado cuenta a los 40 años de todo lo que ahora sé que era capaz de hacer. 

Yo me he pillado observando a esa mujer, antes de escuchar su comentario, pensando en que me encantaría llegar a su edad, con la vitalidad que ella desprendía. 

El hombre cualquiera le ha respondido señalándome y diciéndole

-Eso es que has visto a “esa joven” y sientes envidia de ella. 

La señora le ha increpado 

-No, envidia ninguna, porque a su edad tendría todo lo que he hecho por hacer, hijos que criar, nietos que también criar, y ahora que todos se valen por sí mismos, es precisamente cuando me siento libre para hacer lo que quiera. 

Tras escuchar sus palabras, he pensado en lo contradictorio de la situación. ¿Después de todo lo que ha hecho, de qué tendría que haberse sentido capaz de hacer con 40 y no hizo? ¿O es lo que hizo, lo que considera que no tendría que haber hecho? 

Me he levantado de la mesa, me he acercado a la suya, les he deseado buenos días y me he ido por donde he venido. 

Demasiadas preguntas de buena mañana para la cabeza de una cuarentona cualquiera, que no tiene hijos que criar, ni tendrá nietos que también criar, en este caso porque así lo ha decidido, y en cambio tiene toda la libertad de hacer lo que quiera. 

He llegado a casa y me he observado a mí misma. 

Tal vez no llegue a tener nunca la vitalidad de esa mujer cualquiera, le gano un año a los 40 y ni siquiera la tengo ahora. 

Pero por lo que parece tengo mucho por hacer. 

Y no sé si es buena o mala señal, sólo sé que no tengo ni la más remota idea de por dónde empezar. 

Me gusta pensar que éste va a ser un nuevo comienzo, aunque en el fondo sé que será un comienzo como otro cualquiera.

 

Susana Pamies Salinas


—Esteban Pàmies 🛡️
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