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📸 Imagen: Fred Moe |
Donde entra la luz: La profunda reflexión de Kahlil Gibran sobre el valor oculto de nuestras grietas.
Hay grietas que no
anuncian el final de algo.
A veces creemos que el dolor llega para destruirnos.
Que aquello que se rompe dentro de nosotros es una señal de fracaso, de pérdida o de debilidad.
Pero quizá no siempre sea así.
El poeta Kahlil Gibran
escribió que el dolor es la ruptura del caparazón que encierra nuestro
entendimiento.
Como el fruto que debe abrirse para mostrar su semilla al sol.
Y cuando lo miras así… algo cambia.
Porque muchas de las
cosas más valiosas que habitan en nosotros,
la compasión, la profundidad, la ternura, la verdadera fortaleza,
no nacieron en los días fáciles.
Nacieron en aquellos momentos en los que algo se quebró.
Quizá por eso, con el
tiempo, uno empieza a mirar sus propias grietas de otra manera.
No como cicatrices de derrota, sino como lugares donde la vida encontró una
forma nueva de entrar.
Porque a veces el alma no
se abre con la alegría.
Se abre con la verdad.
Y la verdad, muchas
veces, llega envuelta en dolor.
Porque hay grietas que
no anuncian el final de algo…
sino el lugar exacto por donde empieza a entrar la luz.
✨ Y ahora te dejo una pregunta muy sencilla:
¿Recuerdas alguna
dificultad de tu vida que, con el tiempo, terminó enseñándote algo valioso?
Si te apetece compartirlo, puedes hacerlo con una palabra.
