La prisa por llegar a alguna parte

Mujer elegante de 30 años mirando al mar en calma, representando reflexión y serenidad vital.

📸 Imagen: Fred Moe


La prisa por llegar a alguna parte 

Hay un momento de la vida
en el que ya no eres quien eras,
pero tampoco sabes bien quién estás siendo.
 

Has aprendido a funcionar.
A cumplir.
A sostener una imagen de ti mismo que parece razonable…
aunque por dentro algo no encaje del todo.
 

Empiezas a notar que no todas las decisiones se toman por deseo,
sino por miedo a perder,
por lealtades invisibles,
por expectativas heredadas
o por la necesidad urgente de no fallar.
 

Todavía crees que todo es reversible.
Que siempre habrá tiempo.
Que más adelante ya mirarás con calma lo que hoy empujas debajo de la alfombra.

 Y no pasa nada.

De verdad: no pasa nada. 

A veces la vida necesita que primero vivamos hacia fuera
para que, más tarde, podamos volver hacia dentro
con algo real entre las manos.
 

Si hoy te sientes dividido,
si haces lo que “toca” pero no lo que vibra,
si sonríes más de lo que descansas,
no te juzgues.
 

No estás llegando tarde.
Estás aprendiendo el peso de elegir.
 

Algún día entenderás
que muchas de las preguntas que ahora evitas
no venían a acusarte,
sino a prepararte.
 

Y cuando ese día llegue,
ojalá puedas mirarte con la misma ternura
con la que hoy sigues avanzando
sin saberlo todo
pero sin haberte rendido.

 

👉 Lee sin compararte.
Quédate solo con lo que te sirva.
Lo demás puede esperar.

30


—Esteban Pàmies 🛡️
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